Cábeme un verso en la boca
y una nota en los oídos.
Cábeme un lápiz entre los dedos
y una cámara entre las manos.
La foto, entre los ojos.
Duéleme una palabra inacabada,
un acorde sin oyente;
y mis labios entreabiertos
y un parlante ya apagado.
(Y una foto que camina
y un momento puesto en pausa.)
Y hacer un pentagrama de mis venas
y de prosa mis pulmones.
Duérmenme tranquila voces inconspicuas
y trazos indefinidos.
Duérmenme ojos siempre fijos
y un punto y coma
y cambio de tema;
Me pierdo en la sombra de un lápiz
alzado contra mi sol sostenido,
y hasta dos respiros mi fatuo soliloquio
late sin dolerse.
Pausa,
punto final,
borrar.